Yo no soy perfecto y no quiero ocultárselo a mis hijos. Pero quiero ser el mejor modelo para ellos, y por eso tengo que mejorar cada día como persona y como padre. Si pienso cómo quiero que sean ellos algún día, tengo muy claro en qué debo esforzarme en ser mejor, porque ellos van a aprender de lo que yo hago, no de lo que yo digo.
Alberto Soler Sarrió Psicólogo
Ilustra Margarita Sikorskaia
Un abrazo de Luz

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