Enséñale a tu hijo que cada emoción puede trasformarse en una palabra, que la rabia tiene forma, que la tristeza se puede compartir para aliviarla, que llorar no es malo y que tú siempre estarás ahí para escucharles.

Enséñale a respirar, a relajarse, a canalizar sus emociones a través de determinadas actividades con las que desahogarse y distraerse…

Enséñale a aceptar la frustración a que el mundo no puede ser siempre como el quiere.

Enséñale a escuchar y a hablar con asertividad. Dile que su voz siempre va a ser escuchada, que todo lo que diga es importante para ti…

Enséñale a tener responsabilidades, a valerse por sí mismo en cada paso y decisión que da…

Escrito por Valeria Sabater
Ilustración Alissa Staples
Un abrazo de luz

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